| SECTOR 2º LOS CALLEJOS - VEGA DEL PUERTO - CORAO (19 KMS.) En esta parte de la ruta nos encontramos , a la entrada del Valle de Ardisana, un hermoso trozo de tierra llanisca donde el verde tapiza las praderias que riega el río Riensena y las montañas se elevan a izquierda y derecha.
Este segundo sector del Camín del Oriente, nos llevará a los
límites del concejo de Llanes con el de Cangas de Onis, y a recorrer
un camino histórico, la calzada romana de Piedrafita, que por cierto,
está muy bien conservada. El final de este recorrido que a continuación
le detallamos, será en el pueblo de Corao.
* La ruta y la historia:
Retomamos
nuestro caminar junto a la depuradora de aguas (100 m.) y por caleya
ascendente llegamos al pueblo de Los Callejos, (Los Caleyos) como
denominan los lugareños y que pertenece a la parroquia de Santa
Eulalia, y celebra su fiesta el 8 de septiembre. En la fachada de la iglesia,
a tono con nuestro sendero, no podía faltar "La Santina", bajo cuya
advocación se encuentra. Allí está la imagen de la Virgen de Covadonga,
que ve pasar a los senderistas camino de su Real morada. Los Callejos
ha sido tradicionalmente tierra de tejeros, noble oficio perdido totalmente
ya por la emigración.
Por la derecha de la iglesia pasamos hacia lo alto del pueblo,
y luego junto al deposito de aguas, y poco a poco la altura le irá
permitiendo dominar los lugares por donde sus pasos y los nuestros
hicieron "sendero" en la etapa anterior. Allí está Peña Llabres y el
mar a su izquierda; Rioseco, Vibaño y La Herrería, al igual que una
hermosa vista del pueblo de Los Callejos con el telón de fondo de la
inconfundible figura vertical y rocosa del naranjo de Bulnes, que ¡como no!
quiere unirse y "asomarse" también a este sendero.
Abandonamos la caleya a la izquierda pasando por una pradería (240 m.)
que nos cambia el rumbo al oeste y nos lleva a la cabaña de Robléu, (244 m.)
para continuar por senderos "peoniles" que atraviesan praderias. Ni que
decir tiene, que como buenos senderistas debemos de mantener el
sendero sin pisar la hierba alta si es que es época de verano estamos,
ya que de ella viven los del lugar. Un collado, que tiene una especie de
"portería" a la izquierda nos da paso a unas praderias descendentes que
deberá tomar por la derecha junto a su límite y bajar a Las Casinas, (200 m.)
que así se les conoce y que ya estará viendo. Tras ellas, saldrá ya a pista
que sube a otro collado donde un pequeño grupo de antiguas casas da paso
a nuestro sendero, por ese lugar llamado Rabios . Las vista hacia los Picos
de Europa, en definitiva hacia el sur, son bellísimas, y nuestro caminar
desciende ahora pronunciadamente hacia un nuevo pueblo de este Valle
de Ardisana, Riocaliente (Ricaliente).(100 m.)
En un sendero de esta categoría no podíamos dejar de lado la aldea
de Riocaliente, aquí la arquitectura rural
está en el barrio llamado "de los hórreos", por ser más de quince los
que allí se encuentran, destacando entre sus edificios la casona de
El Entregual, edificada en 1906 con capital indiano, y estilo clasicista.
Un vecino del pueblo, tiene diversas especies de animales y reptiles
en su particular zoológico.
En el pueblo, junto al puente sobre el río Riensena, nuestra ruta
toma a la derecha saliendo en dirección a la ería y junto a un maizal
le sorprenderá la presencia en terreno acotado, de un "rebaño" de
avestruces que, lejos de asustarse, se acercan e intentarán "pillarle".
Es un aliciente inesperado pero forma parte de este Sendero a Covadonga.
Tras las aves de "cuello largo" la senda pierde el camino definido,
se acerca al río y por su límite pasa unos metros y se mete en zigzag
en un pequeño bosquecillo; sube un corto tiempo y desciende a cruzar
un arroyo para volver a salir a terreno abierto (140 m.) y toma camino
mas ancho que pronto le llevará a la aldea de Mestas, (120 m.) topónimo
indicativo de la confluencia de dos corrientes de agua, en este caso de
los ríos Riensena y Piedra Hita.
Para aquellos senderistas que, pudieran optar por hacer este sendero
entre Llanes y Covadonga, en dos jornadas, es decir en dos etapas, al
margen de las tres que aquí le recomendamos, puede ser buen lugar
este de Mestas para hacer noche, al disponer de un hotel.
Junto al puente que da paso a la carretera, es lugar donde se
pueden degustar buenos tortos de maíz con picadillo y otras
exquisiteces del fogón casero asturiano. Nuestro sendero cruza
la citada carretera y trepa ladera arriba por un senderillo que sale
a una finca y casa (con permiso de su dueño) que da paso a la
aldea de Llumedián, (160 m.) encaramada en el extremo más bajo
de la Sierra de la Cubeta, descendiendo a la otra vertiente por
camino de finca que va directo a la aldea de Telledo (Teyeu),
(135 m.) por donde se adentra en el antiguo camino real de
Piedrafita (o Piedrahita), que fue en el siglo XVIII uno de los
itinerarios más transitados por ser de paso obligado para los
viajeros que realizaban la ruta de Llanes a Cangas de Onis y Oviedo.
Gaspar Melchor de Jovellanos, hace referencia en su diario,
el 23 de septiembre de 1790, de su paso por este camino y puerto
en viaje de Llanes a Covadonga, y vuelve a pasarlo en sentido
inverso hacia Llanes, el 8 de agosto de 1791, en lo que el ilustre
denomina "el gran viaje".
Según Sánchez-Albornoz, esta calzada de Piedrafita fue abierta
ya en tiempos de los romanos y formaba parte de aquella
importante arteria de comunicaciones que partía de Lucus Asturum
hacia territorio cántabro, pasando por el castro romano de la Cuesta Iguedo
(Tárano-Llenín). Esta calzada cayó en desuso con la construcción de la
carretera del río Las Cabras, entre Meré y Ortiguero, realizada a partir
de 1778.
Con este Sendero que está recorriendo entre
Llanes y Covadonga (el Camín del Oriente) se recupera para el
caminante, peregrino y senderista, esta histórica calzada, que se conserva en buen estado.
Pero, sigamos donde lo hemos dejado. Entre las apretadas casas
de Telledo (135 m.) pasamos a tomar el valle del río Piedra Hita por
ancho camino que va cerrando la vista por las laderas de la Sierra
de la Cubeta y los montes de Hibeo y sus contrafuertes. El camino
llanea un rato y luego cuando lo cruza un arroyo, (que tendrá que
pasar sobre piedras) (200 m.) en la confluencia de tres pequeños
vallejos poco más allá, el camín real toma rumbo sur por la calzada
romana, entre buenos ejemplares de pino y ya en zona enlosada de
su primitivo trazado (300 m.). Asciende y alcanza un collado que le
permite un "respiro" al volver a llanear, dando vista hacia un nuevo
valle interior dejándose ver nuevamente al fondo -norte- las laderas
del Benzúa, bajo las que usted ya pasó. Seguirá ganando poco a
poco altura a media ladera de la montaña, (400 m.) y al otro lado
del valle observará una pista casi a la misma altura que la que
usted está siguiendo y que también va al mismo lugar, al puerto
de Piedrafita, denominado en los mapas como collado de la Vega
del Puerto, (494 m.) que es una llana pradería entre una columna de
cumbres que va desde el Hibeo a La Galguerosa y Busto Vela. Esta
cimera collada hace de límites a los concejos de Llanes y Cangas
de Onís, y si nos asomamos veremos al otro lado algunas casas
de la aldea de Cuerres.
Al descender de este collado el camino no está muy visible y
deberá guiarse por las señales blanco/rojo que le llevarán al
fondo de ese apretado valle, alcanzando en breve tiempo el
inicio del río Piedrafita y una cabaña. (400 m.) Continúa la calzada
en buen estado nuevamente, y nuestra ruta sigue bajo la aldea de
Cuerres, (340 m.) de la parroquia de San Martín de Grazanes,
pasando un breve trozo en el que el río ocupa el camino, y tras
volver a cruzarlo por piedras, poco más adelante, se sale a la
carretera que antes fue camino real por el que los lugareños
cuentan que pasaban los carruajes tirados por caballos y donde
existió una venta; una de las tres que tenía esta ruta: la venta de
Cangas, la de Cuerres y la de Mestas.
Inevitablemente tenemos que "admitir" este asfalto de estrecho
trazado, por no tener otra alternativa lógica, recorriéndolo durante
2,2 km. hasta Llenín, pueblo que es el que da paso rodado a los
de Cuerres y Tárano, al que nos dirigimos nosotros. Por todo este
trazado de carretera que usted está recorriendo ahora, (300 m.)
subía la calzada y camino real, sorteando difíciles pasos en la
laderas de estas montañas que se precipitan al barranco. Dicen
que los lugareños de Llenin subían con sus carros a faenar en
los altos prados, con gran miedo, pues más de una vez habían
volcado con sus cargas.
Desde Llenín, (210 m.) la vista hacia los macizos central y
occidental de Picos de Europa es extraordinaria, dejándose
ver también la cruz de Priena por la que va este Camín del
Oriente. Igualmente puede observar las tierras de los Gamonedos,
y las cumbres del Cabezo Llorosos y el Jascal. Existe carretera
entre Llenín y Tárano, pero verá que a la salida del pueblo una
pista sale por la izquierda y evita el asfalto en ese breve tramo
ascendente a la citada aldea. Ya en Tárano, (280 m.) deberá
tomar a la izquierda saliendo del pueblo por ancha pista que
tras los últimos caseríos, asciende lentamente y va faldeando
el Cerro Iguedo, fácil de conocer por la antena del repetidor
que tiene en su cumbre. En este tramo (300 m.) irá viendo
numerosas montañas asturianas, conocidas en nuestro particular
mundo de montañeros, como el Pierzu de Beleño, la Mota Cetín,
etc., y cuando el descenso se hace ya definitivo, aparece por la
derecha de su marcha el valle del río Chico, por el que va la
carretera desde Labra (pueblo que queda al otro lado del valle)
a la Collada de Igena en dirección a Nueva de Llanes.
Aunque esa pista que ahora camina, (200 m.) le pueda resultar
a la vista demasiado larga, se hace pronto y sin esfuerzo, alcanzando
la aldea de Corao-Castillo (Corau-Castiellu) (169 m.) que cuenta con
buenos ejemplares de la arquitectura rural, como la casona de los
Soto-Labra de 1763 con capilla anexa en estado de ruina. La casa aún está aprovechable y forma un conjunto
magnífico, por cierto, como también la de los Cuervo del s. XVI y las de
la Cantera y de Cueto.
Una breve carretera le llevará a Corao, (93 m.) pueblo de larga
historia, que es punto y seguido en nuestro Camón del Oriente.
Cruzará la carretera general y pasará frente a la casona de
Frassinelli, allí donde vivió el ilustre "alemán de Corao", D. Roberto
Frassinelli y Burnitz del que hablaremos en nuestro próximo sector. La
casona, del siglo XVII, tiene jardín y finca que fue huerta experimental
del botánico Frassinelli, con diversas variedades de manzanas, plantas
medicinales, hortalizas, etc. y sufrió un incendio que arruinó buena parte
de su estructura, a principios del siglo XX.
Frente a la citada casona, tome el camino que se mete al interior
del pueblo y sígalo hasta su iglesia parroquial, con torre-campanario,
finalizando este sector en la carretera del pueblo junto al bar Abamia
y el famoso "castañedo de Corao".
Lo más largo de este Sendero GR.105.2, ya lo ha hecho. Ahora, un
descanso y seguiremos hasta el punto culminante... Covadonga.

|